El Museo Estevez volvió a brillar y abrió su ventana a la Rosario colonial

Tras estar cerrada casi siete años y ser remodelada, la casa museo reabrió este martes con música coral y jazz en la plaza 25 Mayo

Tras haber sido objeto de la restauración más importante de su historia y luego de dos postergaciones, el Museo Estevez finalmente reabrió sus puertas este martes para mostrar todo su brillo original y, por primera vez al público desde su descubrimiento, los yacimientos arqueológicos de la Rosario del 1700.

Actores ataviados a la usanza de los antiguos habitantes de la casa y de sus trabajadores domésticos de comienzos del siglo pasado (ama de llaves, cocinero, dama de compañía) recibieron amablemente a las visitas. La amenización musical de la tarde noche corrió por cuenta del coro Pro Música, que ofreció un concierto en el mismo edificio del museo, y la Jazz Band, que copó la histórica plaza 25 de Mayo.

Además de reabrir sus puertas con todo su encanto renovado, en la vieja y centenaria casona de Santa Fe 748 que Firma y Odilo Estevez legaron a la ciudad, se habitó la tienda oficial del museo, que es parte del proyecto municipal Tiendas de Museos a cargo del artista Mauro Guzmán.

Así, la casa museo reabrió convertida, además, en sitio arqueológico: un proceso de restauración que acaba de cerrar una primera etapa y que los visitantes que ingresen a través de la puerta sobre Santa Fe descubrirán a través de una enorme ventana de vidrios templados. A través del piso, en esa “ventana abierta al pasado de la ciudad”, como señalan desde el museo, podrán acceder a un estrato sepultado que estaba en la memoria de los relatos orales de la Rosario colonial de finales del 1700 y que “ahora se podrá contemplar como materialidad presente”.

La restauración
“Esta restauración reconstruye al museo desde su raíz”, dijo semanas atrás a La Capital Analía García, directora del espacio, cuando se terminaban de ultimar los detalles de la restauración más grande que tuvo el edificio desde su donación a la ciudad.

“Ahora, como casa museo, el Estevez ocupará un lugar de pleno valor patrimonial, entre los más importantes de la Argentina y de Latinoamérica”, afirmó además la directora, de cara a los nuevos descubrimientos arqueológicos hechos a lo largo de la obra.

De este modo se cierra un proceso que se inició con severos problemas estructurales, filtraciones y la necesidad urgente de rehacer los desagües pluviales del antiguo inmueble que provocaban, cada vez más, el hundimiento de los pisos de los señoriales salones. Hubo idas y vueltas, e incluso demoras casi eternas por tratarse de la obra de restauración más importante que se puso en marcha desde su apertura.

El trabajo finalmente comenzó gracias a la donación de las obras estructurales por parte de la constructora MSR y ahora, con un descubrimiento arqueológico en el medio, llegó a su fin. “Es sin dudas la intervención más grande desde que se construyó la casa”, señaló García.

Ya no solo una casa museo
“Ya no solo es una casa museo que es monumento histórico nacional y que, ubicada frente a la plaza y la Catedral, ha sido testigo de la historia de la ciudad, sino que además en su interior involucra los vestigios históricos más antiguos de la Rosario colonial”, agregó la directora sobre los descubrimientos realizados por el equipo de arqueólogos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que trabajó en las excavaciones.

Quienes lo visiten en el corto plazo podrán entrar al museo y se encontrarán caminando sobre paneles de vidrios templados que justamente les permitirán ver esos descubrimientos. “Son vidrios templados de alto tránsito que están sostenidos en rieles de fundición y permiten recorrer las excavaciones, que además tienen una iluminación que es parte de la nueva que tiene todo el edificio”, contó la directora.

Lo que se puede ver hacia abajo son las capas de la historia de la ciudad y los años anteriores a la casona, previa a la adquisición en 1921 de Firma y Odilo Estevez. Es que todo indica, de acuerdo a las investigaciones, que esa historia es mucho más antigua: el terreno supo ser una huerta en declive y hay referencias que incluso señalan que su medianera, el muro que la separa de la propiedad que era de la familia Uranga, fue la primera de Rosario.

Además, el actual hall central de la casona supo ser, en su formato anterior, el patio de la familia Ibarlucea, los habitantes anteriores. “Esa casa era de finales del 1800 y en ese patio estaba el aljibe del cual en las excavaciones quedó a la vista el brocal. Pero, además, aparecen también allí los vestigios de la colonia de finales de 1700, ya que se observan los antiguos albañales que no son más que los sistemas de desagüe de aquellos tiempos, que datan de entre 1790 y 1830”, explicó García.

Así, ahora “El Estevez”, como suele llamárselo, no sólo mostrará cómo era la vida cotidiana de un matrimonio de comerciantes de la burguesía local que hizo fortuna en los primeros años del siglo XX, sino que además permitirá adentrarse en un viaje a los tiempos de la vieja Villa del Rosario.

fuente: La Capital

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